En el mes de la Minería: APRIMIN envía un mensaje de optimismo en Chile, su minería y los mercados

En estas circunstancias tan complejas que atraviesa el mundo y nuestro país, hemos querido enviarles un mensaje al relevante sector minero en que nos corresponde actuar y a las empresas proveedoras y contratistas. así como muy especialmente a los trabajadores y sus familias.

Cierto es que atravesamos por un periodo de incertidumbre global por la pandemia, y local, por algunos requerimientos sociales legítimos y la violencia, tan ilegítima como contraria a los propósitos que se estiman lograr; aunque este fenómeno también es global, por las comunicaciones y las redes sociales. En este entorno, tanto la minería extractiva y metalúrgica chilena, como las empresas proveedoras y contratistas, fuertemente apoyados por su trabajadores, han sabido enfrentar en mejor forma que el resto de la economía nacional los efectos de esta pandemia y las demandas sociales, aplicando los más estrictos protocolos de seguridad sanitaria, así como manteniendo en forma ampliamente mayoritaria los empleos y los beneficios a sus trabajadores; y también participando en campañas de solidaridad, como la Campaña Apoyo País Covid 19, organizada por APRIMIN con el inestimable colaboración de nuestras empresas asociadas.

Sin embargo, frente a estos desafíos e incertidumbres, les hacemos un llamado al optimismo, mirando nuestra historia, que sin duda proyecta el futuro de Chile y una positiva visión sobre los mercados de metales en los próximos años.

En primer lugar, nuestra historia muestra que Chile ha sabido salir de situaciones complejas con éxito. Después de la crisis institucional de los años 1820, vivimos décadas de superación y estabilidad institucional, la época estable de los gobiernos de diez años y el auge del salitre. Después de la Guerra del Pacífico, la revolución de 1891 y el parlamentarismo, y la Gran Depresión mundial de 1929, tuvimos sólidos decenios de estabilidad y fortalecimiento de la industrialización. Después de la crisis política de los años 70 y de la caída de la economía de principios de los 80 en el siglo XX, hemos tenido desde 1985 muchos decenios de recuperación, crecimiento de nuestra economía y disminución de la pobreza desde niveles del 40%, al 8,5%. En este último período de 35 años, Chile entendió que el mundo es global, no como una opción política, sino como resultado de la tecnología y las comunicaciones, mirando el mundo no como una amenaza (periodo proteccionista) sino como un conjunto de oportunidades aprovechando nuestras ventajas comparativas, como ha sido el desarrollo minero explosivo de las últimas décadas, creando una masiva y eficiente red de proveedores que han fortalecido esas ventajas comparativas.

Sabido es que esa mirada del mundo moderno nos ha generado muchos beneficios al país, brindando progreso, bienestar y estabilidad.

Nuestra historia nos muestra que la cultura chilena de esfuerzo, de comprensión de la realidad y capacidad de recuperación, no obstante problemas que han sido coyunturales en nuestra historia, nos ha llevado a liderazgos en Latinoamérica generando positivos efectos, como en el PIB per cápita y los más bajos niveles de pobreza y desarrollo humano, entre otros. La historia y la cultura de un país no se pierde, son lo que marca sociológicamente el futuro y ese futuro es por tanto promisorio.

Por otra parte, los mercados para muchos minerales y metales estratégicos se ven con optimismo para los países productores. Es así como el cobre, el litio, el cobalto, dentro de lo que en Chile producimos, así como otros 9 minerales, son esenciales para la electromovilidad y la transformación energética, innovaciones en insumos, productos y procesos industriales irreversibles frente al desafío de la descarbonización, así como la mayor demanda en infraestructura general e insumos sanitarios post pandemia. Tanto es así, que la Unión Europea ha creado plataformas conjuntas con países latinoamericanos y los países de más alto consumo de estos minerales han iniciado importantes inversiones en países productores de recursos naturales, al estimar que la oferta de ellos no será capaz de responder a la demanda, dentro de cinco a diez años. Hay por tanto, apetito por nuestro cobre, por nuestro litio, por el hidrógeno verde y otros minerales, en los que Chile tiene y seguirá teniendo ventajas comparativas.

Estas reflexiones hemos querido compartirlas con ustedes, porque son elementos que nos llaman al optimismo por el futuro de la minería y nuestras empresas, fundamento esencial para crear un clima favorable a las inversiones, al empleo y al desarrollo de Chile.

Con la confianza puesta en el futuro de Chile y su minería, los saludamos afectuosamente en el mes de la minería.

 

Pascual Veiga, Presidente                              Sergio Hernández, Director Ejecutivo 

Asociación de Proveedores Industriales de la Minería, APRIMIN